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La Tierra es nuestro principal sistema de soporte vital. Ha sido nuestro hogar durante poco menos de un millón de años, pero mucho antes de los primeros signos de la civilización humana, ya existía una estrecha conexión entre la geosfera y la biosfera.

Desde bacterias microscópicas hasta lagartijas prehistóricas, ratones y nuestros ancestros más antiguos, todas las formas de vida en la Tierra han dependido de los minerales. Hoy, nuestras vidas también dependen del delicado equilibrio de minerales que se encuentran en el cuerpo humano.

Cuando pensamos en minerales, generalmente imaginamos rocas duras u objetos duraderos. Esa es una imagen válida, pero no es así como se encuentran los minerales en nuestro cuerpo, aunque contribuyen en gran medida a nuestra fortaleza y resiliencia.

Hay miles de minerales en la tierra y unos 200 de los cuales fueron producidos por la actividad humana. No todos estos minerales son esenciales para nuestra supervivencia. Los que son (llamados minerales esenciales) se pueden dividir en dos categorías:

  • Minerales principales, que se pueden encontrar en grandes cantidades en el cuerpo: calcio, cloruro, magnesio, fósforo, potasio y sodio;
  • Minerales traza, que se encuentran en pequeñas cantidades, pero que son igual de importantes: cromo, cobre, fluoruro, yodo, hierro, manganeso, molibdeno, selenio y zinc.

Cada uno de estos minerales es esencial para el funcionamiento normal y saludable de nuestro cuerpo. Por ejemplo, el calcio ayuda a mantener nuestros huesos y dientes fuertes, el magnesio ayuda a mantener un sistema nervioso saludable, mientras que el hierro apoya muchas funciones vitales, como el sistema inmunológico y los procesos gastrointestinales. Lo que es importante tener en cuenta acerca de todos estos minerales es que casi nunca notamos sus beneficios, pero sí notamos cuando uno de ellos está un poco fuera de balance.

Cuando no obtenemos suficiente de un determinado mineral, o demasiado, eso puede desencadenar rápidamente una reacción en cadena y poner en peligro los procesos vitales, porque las acciones de los minerales dentro de nuestros cuerpos están interrelacionadas.

¿De dónde obtienen los minerales nuestros cuerpos?

El cuerpo humano es una máquina resistente y bien adaptada, capaz de muchas cosas, incluida la producción de sustancias químicas esenciales. Los minerales, sin embargo, no son uno de ellos. Nuestros cuerpos no pueden producir minerales de forma natural, por lo que tenemos que obtenerlos de nuestra dieta.

Créditos de la imagen: Katie Smith.

La corteza terrestre ya contiene estos minerales, pero obviamente, no podemos masticar la corteza para obtener nuestra ingesta diaria. En cambio, dependemos de las plantas que absorben estos minerales de los suelos, de donde proviene la mayor parte de nuestra ingesta de minerales.

La carne también puede contener minerales importantes, pero según investigaciones recientes, una dieta basada en plantas es suficiente para sus necesidades minerales. Tener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas magras, cereales integrales y grasas no saturadas, debería cubrir todas sus necesidades de nutrientes, por lo que, a menos que su médico le indique lo contrario, no hay necesidad de recurrir a los suplementos.

Durante millones de años, las personas han podido obtener sus minerales de los alimentos que consumían e incluso de ciertos suplementos naturales. En diferentes partes del mundo, diferentes culturas han encontrado formas de complementar su ingesta de minerales. La gente en el Himalaya, por ejemplo, todavía usa shilajit (una sustancia parecida al alquitrán que contiene más de 85 minerales en forma iónica) para compensar las deficiencias minerales. En el mundo moderno, sin embargo, las cosas han cambiado drásticamente.

¿Deberías tomar suplementos?

Los minerales más potentes que puede obtener provienen de los alimentos. Sin embargo, las cosas no siempre son tan simples.

El mercado de suplementos es enorme y probablemente ya tenga algunas pastillas, polvos y jarabes guardados en el gabinete de su baño. El marketing puede ser muy convincente, pero los médicos advierten que tomar suplementos cuando no es necesario puede provocar problemas de salud. Demasiado de algo bueno puede ser malo.

Si su cuerpo funciona como debería, ya obtiene la cantidad adecuada de minerales en el torrente sanguíneo. La compensación excesiva con suplementos puede tener efectos adversos graves.

Tomar demasiado calcio, por ejemplo, puede causar cálculos renales, mientras que la suplementación excesiva de zinc puede interferir con las funciones inmunológicas. Es por eso que no debe tomar suplementos a menos que su médico ordene análisis de sangre y noten una deficiencia. De lo contrario, podrías estar haciendo más daño que bien. ¿Por qué aparecen las carencias de minerales y cómo puedes solucionarlas? Cada persona tiene necesidades nutricionales únicas y factores como la edad, el género, las condiciones de salud existentes e incluso su trabajo pueden influir en la ingesta de minerales recomendada.

Los atletas, por ejemplo, necesitan más nutrientes que las personas menos activas y las mujeres embarazadas también pueden necesitar un aumento en la ingesta de minerales. Las personas a menudo asumen que una deficiencia de un mineral específico es causada por algo que no está bien en ellos, pero esto puede no ser siempre el caso. Un estudio de la Universidad de Texas mostró que las frutas y verduras de cultivos modernos se están volviendo menos nutritivas debido a las prácticas agrícolas actuales.

El aumento excesivo de la demanda de alimentos ha hecho que los agricultores utilicen prácticas de crecimiento avanzadas, pero las frutas y verduras no han logrado mantener el ritmo y, por lo tanto, no pueden producir nutrientes lo suficientemente rápido. Factores adicionales como la contaminación, la mala calidad del suelo y el uso excesivo de fertilizantes también juegan un papel importante. Entonces, incluso si comes vegetales todos los días, la ciencia dice que estás obteniendo menos nutrientes que tus abuelos. Otro estudio también encontró que la cantidad de vitamina C que obtenemos de ocho naranjas, nuestros abuelos la obtenían de una.
Las deficiencias también son causadas por una mala alimentación. Es decir, una dieta demasiado baja en calorías o que incluya demasiada comida rápida y pocas frutas y verduras. Esta es la razón por la cual ponerse a dieta debe abordarse con cuidado porque podría estar privando a su cuerpo de nutrientes esenciales.

Del mismo modo, las alergias, la intolerancia dietética o las opciones de estilo de vida, como volverse vegano, pueden causar un desequilibrio si no encuentra una alternativa saludable para obtener estos minerales. Las deficiencias de minerales son comunes en las personas mayores, quienes con frecuencia muestran falta de apetito o no pueden masticar de manera efectiva. Los medicamentos, las condiciones de salud crónicas y la cirugía también son responsables de las deficiencias.

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