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Todo el mundo tiene un punto delicado, y los científicos se han propuesto diseñar una máquina que pueda encontrar los estímulos más óptimos. A primera vista, un dispositivo para hacer cosquillas en los pies suena como algo digno de los premios Ignoble, pero hay más. El dispositivo podría ayudar a aliviar el estrés al provocar una risa incontrolable. También puede ayudar a los científicos a investigar el funcionamiento interno del cerebro humano, en particular, cómo reacciona ante las sorpresas.

La máquina TickleFoot. Crédito: Universidad de Auckland.

Cuando se les hace cosquillas en los lugares correctos, los humanos no pueden evitar reírse. No tiene nada de divertido o entretenido, es solo que la reacción es el resultado de una respuesta emocional autonómica. Anteriormente, los científicos descubrieron que tocar o cepillar ciertas áreas sensibles de la piel, que pueden diferir de persona a persona, estimula el hipotálamo, que es donde el cerebro procesa principalmente las reacciones emocionales, incluidas las respuestas de lucha o huida y dolor.

La risa inducida por cosquillas puede aliviar significativamente el estrés al igual que la risa natural cuando escuchamos una broma o vemos algo que nos resulta divertido. Con esto en mente, los investigadores de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda realizaron un experimento en el que usaron cepillos magnéticos para estimular varios puntos en la planta del pie para ver dónde las personas tienen más cosquillas.

El estudio involucró a siete mujeres y seis hombres, quienes tuvieron que calificar qué tan cosquillosos se sentían en una escala del uno al siete mientras un cepillo estimulaba suavemente sus pies.

Resulta que las mujeres fueron las más delicadas con un promedio de 5,57 en la escala de cosquillas, mientras que los hombres obtuvieron 3,83. También hubo diferencias de género con respecto a los puntos más sensibles, ya que las mujeres tenían más cosquillas cerca del centro del arco mientras que los hombres eran más sensibles cerca de los dedos de los pies.

Armados con esta información, los investigadores crearon la última máquina para hacer cosquillas, acertadamente bautizada como TickleFoot, que tiene tres actuadores que estimulan los puntos más sensibles de la planta del pie. El dispositivo es relativamente delgado y está diseñado para adaptarse a la forma del pie, por lo que se puede insertar en los zapatos como una plantilla. Una batería típica de iones de litio alimenta el dispositivo y ofrece 60 minutos de cosquillas. En un estudio de seguimiento con un nuevo grupo de participantes, los investigadores confirmaron que el dispositivo podía provocar la risa.

La aplicación inmediata de TickleFoot es como un dispositivo para aliviar el estrés. Y dado que la máquina se puede encender y apagar de forma remota, también podría servir como un dispositivo peculiar que facilita la interacción social entre parejas. Los científicos creen que las cosquillas evolucionaron como una forma de vínculo social, siendo una de las primeras formas de comunicación entre padres e hijos y una forma de que los niños pequeños jueguen con sus amigos.

Pero esta máquina no es del todo un asunto de risa. Cuando se usa en el laboratorio, junto con la tecnología de escaneo cerebral, TickleFoot podría ayudar a los científicos a comprender mejor el funcionamiento interno del cerebro.

¿Alguna vez has intentado hacerte cosquillas? Bueno, simplemente no funciona. La razón por la que no puedes hacerte cosquillas a ti mismo es porque sabes que viene. El secreto de una respuesta cosquillosa es el mismo que la receta del buen humor: la sorpresa.

El cerebro está constantemente creando un modelo de la realidad para predecir eventos futuros. Es un desarrollo evolutivo importante que ha ayudado a los humanos a sobrevivir al anticipar los movimientos tanto de presas como de depredadores. Pero cuando esta codificación predictiva no coincide con el entorno real, registramos la sorpresa. Hacer cosquillas podría ser una de las mejores maneras de ver cómo se desarrolla este proceso en el cerebro.

Los hallazgos se informaron en la revista Transactions on Computer-Human Interaction .

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