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El retrato de la izquierda muestra el rostro promedio de un hombre con una puntuación sociosexual percibida baja. La foto de la derecha corresponde a una puntuación alta. Crédito: Evolución y Comportamiento Humano.

Los investigadores descubrieron que las mujeres son realmente buenas para juzgar qué hombres solo están interesados ​​en relaciones sin compromiso a corto plazo con solo leer sus rostros. Aparentemente, los hombres con rostros más largos, frentes más altas, narices más largas y ojos más grandes tienden a estar más abiertos al sexo casual, y las mujeres pueden darse cuenta de esto.

El equipo de investigadores de la Universidad Macquarie de Australia se embarcó en este estudio a partir de un debate sobre la mecánica de la atracción en humanos. De acuerdo con la psicología evolutiva, los humanos se sienten atraídos por parejas potenciales sanas, fértiles y compatibles. Si ese es el caso, entonces los humanos deben poder leer ciertas señales en nuestros rostros y cuerpos que reflejan estas características de apareamiento deseables.

Si los humanos pueden juzgar visualmente si alguien está caliente o no, ¿qué otras señales pueden captar que son importantes desde el punto de vista evolutivo al seleccionar una pareja? Los investigadores australianos plantearon la hipótesis de que poder saber si alguien está interesado en una relación monógama o en el sexo casual podría ser el tipo de información que los humanos podrían extraer de las señales visuales, como los rasgos faciales.

Con esto en mente, reclutaron a 103 personas blancas, tanto hombres como mujeres, a quienes les tomaron sus retratos y tuvieron que completar una encuesta que evaluó su nivel de sociosexualidad (qué tan abiertos están al sexo casual y sin compromiso). Luego, los investigadores asociaron las puntuaciones de sociosexualidad con las características de la forma facial en los hombres, pero no en las mujeres, donde no se pudo encontrar una asociación confiable.

En un estudio posterior, estas fotos se mostraron a 65 participantes heterosexuales a quienes se les pidió que evaluaran la sociosexualidad de la persona del sexo opuesto que se muestra en las imágenes. Curiosamente, la percepción de las mujeres sobre la sociosexualidad masculina coincidió con las puntuaciones de sociosexualidad autoinformadas por los hombres, lo que demuestra que las mujeres pueden predecir algunos de los deseos e intenciones sexuales de los hombres a partir de sus rostros. Sin embargo, los machos eran terribles en esta tarea. Su percepción de la sociosexualidad de las mujeres no coincidía con las actitudes y comportamientos autoinformados de las mujeres hacia el sexo casual.

Por último, los investigadores utilizaron los datos recopilados en los estudios anteriores para hacer pares de retratos generados por computadora que representan rostros de alta y baja sociosexualidad. Los participantes identificaron correctamente los rostros de alta sociosexualidad mejor que el azar una vez más, solo en hombres y no en mujeres.

No está claro cuál es el responsable de estos efectos observados. Puede ser que evaluar si una pareja potencial se quedará o no es mucho más importante para las mujeres que para los hombres porque el sexo (y el embarazo) es más costoso.

Los investigadores sospechan que la orientación sociosexual reflejada en los rostros de los hombres puede deberse a la testosterona, lo que conduce a una variación bastante mayor en los rasgos faciales de los hombres que en las mujeres. Los hombres con testosterona más alta tienden a tener caras más tradicionalmente masculinas (por ejemplo, una frente más ancha, una nariz más larga y una distancia más amplia entre los ojos). Los hombres con testosterona alta tienden a ser más atractivos para las mujeres, pero también tienden a expresar tendencias más promiscuas.

Sin embargo, esta hipótesis no puede probarse porque el estudio no incluyó mediciones de testosterona para los participantes. Como advertencia, los investigadores advierten que estos hallazgos no deben usarse como una licencia para emitir juicios rápidos sobre las personalidades o intenciones de las personas. En última instancia, la mejor prueba del carácter de una persona es conocerla.

Los hallazgos aparecieron en la revista Evolution and Human Behavior .

Este artículo apareció originalmente en julio de 2021.

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