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Protestas tras el asesinato de George Floyd.

George Floyd suplicó al menos 16 veces: No puedo respirar. Pero los policías realmente no le creyeron. esta hablando Está bien, dijo un oficial a los transeúntes. Pero no estaba bien, se estaba asfixiando y finalmente los policías lo mataron.

La creencia de que la capacidad de hablar de una persona excluye la posibilidad de asfixia no es cierta y puede tener consecuencias fatales, escriben los autores de un artículo que detalla este mito. El documento está encabezado por Anica C. Law, que se especializa en enfermedades pulmonares en el Campus Médico de la Universidad de Boston.

No está claro exactamente de dónde se originó el mito de hablar significa respirar, pero es sorprendentemente pernicioso. El día después de la muerte de Floyd, el alcalde Hal Marx de Petal, Mississippi, acudió a Twitter para publicar Si puedes decir que no puedes respirar, estás respirando.

No era la primera vez que sucedía algo así. En 2014, a raíz de la muerte de Eric Garner en condiciones similares (Garner fue asesinado después de que un oficial de policía lo estrangulara mientras lo arrestaba), el representante de Nueva York, Peter King, y los oficiales de policía hicieron declaraciones similares.

Los investigadores especulan que el mito puede originarse a partir de una extrapolación del entrenamiento de primeros auxilios para casos de asfixia. En este entrenamiento se enseña que la incapacidad para hablar es una clara señal de atragantamiento, lo cual es cierto. Pero lo contrario no es necesariamente cierto, escriben los investigadores.

Puede mover suficiente aire para producir sonido, pero no puede respirar lo suficiente para mantener el intercambio de gases necesario para evitar daños en los órganos debido a la hipoxemia [oxigenación insuficiente]. Por lo tanto, no es sorprendente que una persona como George Floyd haya podido generar la oración No puedo respirar y aun así experimentar una grave falta de aire (es decir, disnea) y descompensarse en un estado de insuficiencia respiratoria.

Un adulto de 70 kg en reposo requiere de 4 a 5 litros de oxígeno por minuto, escriben los investigadores. La actividad muscular ligera duplica el requerimiento de oxígeno, y alguien que realiza una actividad física extrema puede requerir hasta 100 litros de oxígeno por minuto. Si no se obtiene este oxígeno necesario, las consecuencias pueden ser devastadoras.

El volumen de una respiración ordinaria es de aproximadamente 0,4 a 0,6 litros de aire total. Con cada respiración, el aire se inhala y llega a las vías respiratorias superiores, la tráquea y los bronquios. El habla normal solo requiere 0,05 litros de gas por sílaba, por lo tanto, decir que no puedo respirar solo requeriría 0,15 litros de gas. Este discurso tampoco necesariamente usa el aire para respirar.

George Floyd podría haber pronunciado esas sílabas repetidamente con pequeñas respiraciones que llenaban solo la tráquea y los bronquios, pero no llevaban aire a los alvéolos, donde ocurre el intercambio de gases real, escriben los investigadores.

Los investigadores explican que no solo alguien puede hablar y seguir asfixiándose, sino que la asfixia también es una de las experiencias más incómodas y traumáticas que alguien puede tener.

La falta de aire es la cualidad más incómoda y emocionalmente angustiosa de la disnea. Activa directamente la corteza insular, un área sensorial primaria del cerebro que responde a amenazas de supervivencia tan básicas como el dolor, el hambre y la sed. Los datos de los estudios de las víctimas de la guerra y la tortura muestran que la sensación de asfixia es el predictor más fuerte del trastorno de estrés postraumático y puede causar un daño psicológico más persistente que el simulacro de ejecución con una pistola. Este hallazgo sugiere que los médicos tienen la responsabilidad fundamental de actuar como defensores. para personas que reportan dificultad respiratoria.

Entonces, no es solo que Floyd fuera sofocante, sino que fue una experiencia tortuosa. Como resultado, las declaraciones que dicen que alguien puede respirar cuando está hablando no solo son falsas, sino también cínicas y crueles. Los investigadores publicaron el artículo en un intento de combatir tales declaraciones engañosas y aclarar las cosas con base en la ciencia y la medicina.

El uso de afirmaciones fisiológicas incorrectas para justificar la fuerza que condujo a la muerte de Eric Garner y George Floyd es inaceptable. De acuerdo con nuestro juramento como médicos, es nuestra responsabilidad ante el público corregir agresivamente tales conceptos erróneos para evitar más muertes. Sin embargo, como seres humanos, hacemos hincapié en que no se necesita formación médica para comprender inherentemente el profundo peligro y la falta de humanidad detrás de la inducción forzada de dificultad respiratoria en otra persona.

El documento concluye que tales declaraciones engañosas son, en el mejor de los casos, irreflexivas y, en el peor, crueles, tóxicas o maliciosas. Las personas que describen dificultad respiratoria deben recibir atención inmediata y seria.

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