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Crédito: Pixabay.

El coronavirus se propaga extremadamente rápido, no hay duda al respecto. Pero lo realmente insidioso de esto es el hecho de que puede ser transmitido por personas infectadas que son completamente asintomáticas, así como por aquellas que están infectadas pero aún no han desarrollado síntomas. De hecho, según un nuevo estudio, el virus puede ser más efectivo para infectar huéspedes susceptibles cuando una persona infectada aún no ha desarrollado síntomas de COVID-19.

Los síntomas de COVID-19 incluyen fiebre, tos seca, pérdida del olfato y el gusto, y dificultad para respirar. La gravedad de la enfermedad varía de gripal a pulmonía, siendo necesaria la hospitalización en casos graves y críticos. Todavía no existe un tratamiento o vacuna aprobados contra el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el COVID-19.

Desde el comienzo de la epidemia en China, los funcionarios de salud pública han sido conscientes de que el coronavirus puede propagarse a otras personas durante su período de incubación (de 1 a 14 días) antes de que un huésped infectado desarrolle síntomas de la enfermedad.

Un nuevo estudio pinta una imagen más amplia del comportamiento infeccioso de personas aparentemente sanas que han contraído el virus. Los hallazgos sugieren que la carga viral, que se midió con frotis de garganta, fue la más alta en el momento del inicio de los síntomas.

Los investigadores chinos afiliados a la Universidad Médica de Guangzhou y al Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud para la Epidemiología y el Control de Enfermedades Infecciosas han inferido que la infecciosidad del coronavirus debe haber alcanzado su punto máximo en el inicio de los síntomas o antes.

La cantidad de virus necesaria para enfermar a una persona se denomina dosis infecciosa. Un estudio anterior, también de China, encontró que los pacientes con COVID-19 con síntomas más graves tendían a tener cargas virales más altas.

Las personas con cargas virales más altas también pueden causar una mayor diseminación viral cuando las personas infectadas son capaces de infectar a otras, lo que las hace más contagiosas.

Según el nuevo estudio, es probable que la eliminación viral significativa comience dos o tres días antes de que aparezcan los síntomas. Curiosamente, la cantidad de virus completos que se expulsan parece disminuir después de que las personas comienzan a sentirse enfermas.

En otras palabras, el COVID-19 parece propagarse más no de las personas que parecen enfermas, sino de aquellas que recién se están enfermando.

Esta consideración puede tener consecuencias importantes para las intervenciones de salud pública, que pueden necesitar ajustes. Por ejemplo, el rastreo de contactos debe comenzar desde el momento anterior a que un paciente comience a presentar síntomas, no desde el inicio.

Se deben considerar urgentemente criterios más inclusivos para el rastreo de contactos para capturar posibles eventos de transmisión dos o tres días antes del inicio de los síntomas para un control efectivo del brote, escribieron los investigadores en la revista Nature Medicine.

Sin embargo, la investigación no fue perfecta. Una limitación importante es que los investigadores tuvieron que confiar en la memoria subjetiva de los pacientes para informar cuándo comenzaron a aparecer los síntomas. Esto puede ser poco fiable.

Sin embargo, los hallazgos parecen estar de acuerdo con otros estudios que mostraron que el coronavirus puede propagarse antes de que las personas se enfermen.

Tales hallazgos refuerzan una vez más la necesidad de distanciamiento social, higiene impecable y uso de máscaras en público para todos, incluso las personas que, en general, se ven saludables.

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