Seleccionar página

La metamorfosis de la oruga de una plaga de 12 patas que se aferra a un árbol en la majestuosa mariposa voladora es una metáfora frecuente de las transformaciones totales. Es realmente un mecanismo fantástico desarrollado por la naturaleza, pero si bien puede parecer fantástico desde el exterior, esta transformación se ve bastante espantosa en el interior de la crisálida. En resumen, para que una oruga se convierta en mariposa, se digiere a sí misma utilizando enzimas desencadenadas por hormonas. Luego, las células durmientes (similares a las células madre) se convierten en las partes del cuerpo de la futura mariposa. ¿Así que pensaste que la pubertad era mala? Espera a que sigas leyendo.

Una dura transformación

Imagen: Yahoo

Nuestra historia comienza con una oruga hambrienta que acababa de salir del cascarón. Muy pronto, la pequeña oruga (conocida científicamente como larva) se llena de hojas, creciendo poco a poco. Cuando han superado su piel actual, se libera una hormona llamada ecdisona, que instruye a la larva para que mude. Después de mudar unas cinco veces, la larva deja de alimentarse, se cuelga boca abajo de una ramita u hoja, y luego se convierte en un capullo sedoso o se transforma en una crisálida brillante. Este proceso es impulsado por la misma hormona, la ecdisona, pero esta vez trabaja en conjunto con otra hormona llamada hormona juvenil. En realidad, es la falta de la hormona juvenil lo que desencadena el mecanismo de metamorfosis.

La hormona juvenil actúa para retrasar la metamorfosis durante toda la etapa de larva. Funciona bloqueando los genes en los discos imaginales, diminutas bolsas de células en forma de disco que entran en acción cuando la oruga se envuelve en la crisálida, convirtiéndose eventualmente en una antena, ojo, ala u otro bocado de mariposa. Como tal, la hormona juvenil es esencial para la supervivencia de las orugas antes de la metamorfosis. Verás, una vez que la larva llega a su muda final y comienza su metamorfosis, le suceden cosas extrañas a su cuerpo. Las células de los músculos, el intestino y las glándulas salivales de las larvas se digieren y actúan como repuestos para la futura mariposa. Cada célula está programada para autodestruirse mediante la activación de enzimas llamadas dc aspasas.

Las caspasas desgarran las proteínas de las células, liberando material de primera para hacer mariposas. Si no fuera por la hormona juvenil, esto podría haber sucedido en cualquier momento, matando a la oruga. En cambio, la naturaleza programó la hormona para bajar sus niveles en el momento ideal para la metamorfosis. Con menos hormona juvenil alrededor, en lugar de inducir una muda regular, la ecdisona ahora impulsa a la oruga a convertirse en pupa. Una vez que una oruga ha desintegrado todos sus tejidos excepto los discos imaginales, esos discos utilizan la sopa rica en proteínas que los rodea para impulsar la rápida división celular requerida para formar las alas, antenas, patas, ojos, genitales y todas las demás características de una mariposa o polilla adulta. El disco imaginario del ala de una mosca de la fruta, por ejemplo, podría comenzar con solo 50 células y aumentar a más de 50 000 células al final de la metamorfosis.

Sin embargo, la metamorfosis no es solo una hermosa transformación física. Es una impresionante muestra del mecanismo evolutivo en acción. Las mariposas y las orugas no solo se ven diferentes, también se comportan de manera diferente. Uno vive en los árboles y el otro vuela. Lo más importante es que uno come hojas y el otro se alimenta únicamente de néctar. Hay mucho espacio para que ambos tipos coexistan en el ecosistema, ya que no interfieren con las reservas de alimentos de los demás. ¡Es brillante!

dentro del capullo

Imagen: Michael Cook, www.wormspit.com

Desafortunadamente, hay pocas imágenes que muestren la metamorfosis en acción. La increíble foto que se muestra arriba fue tomada por Michael Cook, quien logró atrapar esta polilla de seda Tussah ( Antheraea penyi ) en una posición rara durante un intento fallido de hacer girar su capullo. Puede ver las delicadas alas, antenas y patas de jade translúcido de una pupa que aún no ha madurado hasta convertirse en una mota adulta, lo que generalmente permanece oculto dentro del capullo.

Por suerte, vivimos en el siglo XXI. Usando tecnología de imágenes moderna, como tomografías computarizadas, podemos mirar dentro del capullo sin alterar este proceso extremadamente delicado. El siguiente video fue filmado por científicos que trabajan en el Museo de Historia Natural de Londres.